⌂ Trabajo
Ritual de las zapatillas para desconectar del trabajo
En muchas culturas descalzarse al entrar en casa es una forma de dejar fuera el polvo del camino. Hoy, con el móvil y el teletrabajo, lo que más nos cuesta dejar fuera es el trabajo: correos a deshoras, tareas que siguen dando vueltas en la cabeza. Este ritual crea una frontera sencilla y diaria entre la jornada y tu vida personal. El gesto de cambiarte de calzado se convierte en una señal clara: aquí empieza tu tiempo.
En resumen: En muchas culturas descalzarse al entrar en casa es una forma de dejar fuera el polvo del camino. Necesitas 4 elementos sencillos y son 5 pasos. Cuándo: Cada día al terminar la jornada, durante tres semanas, que es lo que suele tardar en asentarse un hábito.
Cuándo hacerlo
Cada día al terminar la jornada, durante tres semanas, que es lo que suele tardar en asentarse un hábito. Empieza un lunes de luna creciente si quieres darle un impulso extra.
Qué necesitas
- Unas zapatillas de estar por casa o calcetines cómodos que solo uses en casa
- Una cesta o caja junto a la puerta (o junto a tu mesa si teletrabajas)
- Una libreta pequeña y un bolígrafo
- Un vaso de agua fresca
Paso a paso
- Antes de terminar la jornada, apunta en la libreta las tres tareas con las que empezarás mañana. Así tu cabeza sabe que no se le olvidará nada.
- Desactiva las notificaciones del trabajo en el móvil y guarda en la cesta la libreta, la acreditación, el portátil o lo que simbolice tu trabajo. Si teletrabajas, cierra el portátil y tápalo con un paño.
- Quítate el calzado de la calle o del trabajo y ponte las zapatillas despacio mientras dices: «Mi jornada ha terminado; ahora empieza mi tiempo».
- Bebe el vaso de agua fresca con calma, respirando hondo tres veces.
- Dedica los diez minutos siguientes a algo que te guste y no tenga nada que ver con el trabajo: cocinar, salir a pasear, hablar con alguien de casa o leer.
Seguridad ante todo
Estos rituales son simbólicos. No ingieras hierbas ni aceites, ventila al quemar incienso o hierbas, y nunca realices un ritual para dañar o controlar a nadie.
Para cerrar
Si te llega un mensaje urgente, valóralo con calma: si puede esperar a mañana, apúntalo en la libreta de la cesta y sigue con tu tarde. Con el tiempo, el simple gesto de ponerte las zapatillas bastará para que tu mente cambie de modo. Para organizar mejor la jornada siguiente, combínalo con el ritual del reloj de arena.