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Ritual del calendario para cerrar el mes y recibir el nuevo
Pasar la hoja del calendario es un gesto pequeño que solemos hacer sin pensar, pero marca un ciclo completo: unas cuatro semanas de esfuerzos, encuentros y aprendizajes. Este ritual lo convierte en un momento consciente. Repasas el mes con gratitud, decides qué no quieres llevarte al siguiente y eliges una palabra que te acompañe en las próximas semanas. Es sencillo, se hace en un cuarto de hora y funciona con cualquier mes del año.
En resumen: Pasar la hoja del calendario es un gesto pequeño que solemos hacer sin pensar, pero marca un ciclo completo: unas cuatro semanas de esfuerzos, encuentros y aprendizajes. Necesitas 6 elementos sencillos y son 5 pasos. Cuándo: La última tarde del mes o el primer día del siguiente.
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Cuándo hacerlo
La última tarde del mes o el primer día del siguiente. Si coincide con la luna nueva, mejor aún, porque es la fase de los comienzos.
Qué necesitas
- La hoja del mes que termina (de un calendario de papel o impresa)
- Una hoja en blanco para el mes nuevo
- Una vela pequeña blanca o dorada en un portavelas estable
- Un bolígrafo
- Un apagavelas o una cucharilla
- Un sobre o una caja para guardar los meses
Paso a paso
- Coloca la vela en su portavelas sobre una superficie estable que no arda, lejos de cortinas y de las hojas de papel, y enciéndela.
- Mira los días del mes que termina. En el reverso de su hoja escribe tres cosas que agradeces de este mes y una que decides dejar atrás.
- Lee en voz baja lo que has escrito, dobla la hoja y di: «Gracias, mes que te vas; me quedo con lo aprendido».
- En la hoja en blanco escribe una sola palabra para el mes que empieza (por ejemplo, «calma», «orden» o «valentía») y, debajo, un plan pequeño y concreto que la represente.
- Apaga la vela con el apagavelas o la cucharilla, sin soplar. Guarda la hoja doblada en el sobre de los meses y pon la palabra nueva donde la veas cada día.
Seguridad ante todo
Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia. Colócala en un portavelas estable y resistente al calor, lejos de cortinas, papeles, niños y mascotas, y apágala con un apagavelas.
Estos rituales son simbólicos. No ingieras hierbas ni aceites, ventila al quemar incienso o hierbas, y nunca realices un ritual para dañar o controlar a nadie.
Para cerrar
No quemes las hojas: guárdalas en el sobre y, a final de año, reléelas todas juntas, verás cuánto has avanzado; después puedes reciclarlas. No dejes nunca la vela encendida sin vigilancia ni al alcance de niños o mascotas. Para cerrar también cada día con calma, combínalo con el ritual de la vela blanca.