✩ Amistad

Ritual del tarro de elogios para alegrar a una amistad

Muchas veces damos por hecho que nuestras amistades saben lo que pensamos de ellas, pero casi nunca se lo decimos. Una frase amable leída en un mal día puede cambiarlo todo. Este ritual convierte el aprecio en algo que se puede tocar: un tarro de papelitos con elogios sinceros para que tu amiga o tu amigo abra uno cuando lo necesite. No pide nada a cambio: es un regalo de reconocimiento y de cariño.

En resumen: Muchas veces damos por hecho que nuestras amistades saben lo que pensamos de ellas, pero casi nunca se lo decimos. Necesitas 5 elementos sencillos y son 5 pasos. Cuándo: En luna llena, la fase de la plenitud, o una semana antes de su cumpleaños o de una fecha difícil para esa persona.

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Cuándo hacerlo

En luna llena, la fase de la plenitud, o una semana antes de su cumpleaños o de una fecha difícil para esa persona. Dedícale una tarde tranquila.

Qué necesitas

  • Un tarro limpio con tapa (de plástico si hay niños pequeños cerca)
  • Papel de colores cortado en tiras de unos 2 × 10 cm
  • Un bolígrafo de tinta bonita
  • Un trozo de cinta o de cordel
  • Una etiqueta para la tapa

Paso a paso

  1. Piensa en esa amistad y recuerda momentos concretos: cuándo te ayudó, qué te hizo reír, qué admiras de su forma de ser.
  2. Escribe un elogio en cada tira, empezando por «Me encanta que…», «Admiro cómo…» o «Gracias por aquella vez que…». Que sean concretos y verdaderos; con doce o quince basta.
  3. Enrolla cada tira y métela en el tarro mientras dices: «Que cada palabra te recuerde lo mucho que vales».
  4. Cierra el tarro, ata la cinta alrededor de la tapa y escribe en la etiqueta: «Abre un papel cuando lo necesites».
  5. Entrégalo en mano o déjalo en su puerta con una nota breve. No hace falta explicar nada más.

Seguridad ante todo

Estos rituales son simbólicos. No ingieras hierbas ni aceites, ventila al quemar incienso o hierbas, y nunca realices un ritual para dañar o controlar a nadie.

Para cerrar

Guarda para ti una tira en blanco y, cuando recuerdes algo nuevo que admires, escríbelo y añádelo la próxima vez que os veáis. Si el tarro es de cristal, envuélvelo bien para que no se rompa por el camino. Para seguir cuidando el vínculo, combínalo con el ritual del cuaderno viajero.